Analíticas microbiológicas

Bonatura

Cuando queramos tener un exhaustivo control de una muestra de agua, lo primero que se ha de hacer es la analítica microbiológica, aunque no resulta una tarea fácil, pues se trabaja con organismos vivos de respuesta imprevista. La automatización en el laboratorio de microbiología no se ha desarrollado al mismo ritmo que los de otras disciplinas como es el caso de la Bioquímica, sobre todo, por la complejidad de los métodos microbiológicos.

La analítica debe ir precedida por una correcta toma de muestras y un adecuado transporte de las mismas. La manipulación de la muestra debe ser siempre efectuada de manera rigurosamente aséptica, utilizando en todo momento material estéril. Por ello, es responsabilidad del laboratorio suministrar los criterios adecuados para la recolección de muestras y su transporte, supervisar el cumplimiento de la normativa a través del personal encargado de esta función y controlar la calidad de las que recibe.

El control atañe principalmente al tiempo transcurrido desde la recolección, el envase idóneo para cada muestra, la cantidad, preservación y conservación de la misma, estado en que se encuentra la muestra y la posible contaminación de la misma con material próximo al lugar de recolección.

Al mismo tiempo se asegura el correcto funcionamiento del material y equipo como la temperatura de estufas, refrigeradores y congeladores, campanas de incubación, autoclave, aparato por el cual se esteriliza todo material mediante vapor de agua a gran temperatura, y estufas de esterilización, pipetas etc.

Una vez controlado todo lo anterior ya sólo nos queda elegir el método o

La tecnología avanzada de análisis posibilita conocer las características más complejas del agua.

técnica analítica más adecuada con relación al microorganismo que queramos determinar. A continuación se nombran las más habituales aunque no son las únicas.

La coloración de Gram tiene fundamental importancia en la diferenciación morfológica y taxonómica de las bacterias. Las bacterias se clasifican en dos grandes grupos según retengan o no el colorante de base usado en la tinción, que es el violeta de genciana o el cristal violeta:

  • Las bacterias grampositivas aparecen con el citoplasma teñido uniformemente de color azul o violeta.
  • Las bacterias gramnegativas se tiñen de rojo por el colorante usado como contrastador, fuchina, safranina.
La diferencia entre unas y otras radica en la composición química de la pared celular y su permeabilidad. La pared de las gramnegativas es más delgada y presenta un contenido en lípidos, grasas, diez veces superior que el de las grampositivas, lo cual dificulta la tinción y la retención del colorante en el citoplasma.

La filtración por membrana consiste en la filtración mediante un filtro estéril, y su posterior siembra en placas de Petri sobre un medio de cultivo específico para ellas y con el cual se las favorece en su crecimiento, de un volumen determinado del agua a analizar. Posteriormente se cuentan las unidades formadoras de colonias, u.f.c., y se expresan con relación a dicho volumen de agua.

El Número más probable, NMP, consiste en la siembra de diluciones decimales a partir de la muestra original de agua en tres series de tubos. La lectura en cada tubo se realiza como positivo o negativo en función de la aparición de gas en una campana invertida, Campana Durham, que se encuentra en el medio de cultivo y recoge el gas producido como consecuencia del metabolismo microbiano.

Las campanas de incubación para anaerobiosis se controlan mediante tiras de papel con azul de metileno, las cuales, en su estado reducido, adquieren color blanco mientras que en presencia de oxígeno se tornan de color azul. Otra forma de controlar las condiciones de anaerobiosis consiste en el empleo de un microorganismo anaerobio estricto, incubando en atmósfera aerobia y anaerobia. Los catalizadores de las jarras de incubación, deben regenerarse tras su uso, por decantación en estufa a 160º C durante 2 horas.