Aniones

Bonatura

Ciertos aniones configuran las propiedades del agua. Para analizar su influencia nos centraremos en la alcalinidad, los cloruros, los sulfatos y los nitratos y nitritos.

En el agua tiene lugar el siguiente equilibrio:

En el agua existen cationes, como el calcio o el magnesio, que se unen al HCO3- o al CO32- formando los bicarbonatos y carbonatos de dichos cationes. Estas son las sales del ácido carbónico. La alcalinidad de un agua es el contenido de los bicarbonatos y carbonatos (sales del ácido carbónico), y de los hidróxidos que tiene el agua.

El efecto nocivo de los cloruros para la salud es prácticamente nulo, pero el contenido en cloruros es interesante por varios motivos. En primer lugar, los cloruros comunican al agua sabor desagradable ya que el gusto salino se manifiesta a partir de los 500 mg/l. Un aumento brusco de la concentración de cloruros suele indicar que el agua está contaminada, pues las aguas negras y residuales tienen un contenido mayor de cloruros. Las aguas fuertemente cloruradas pueden ser corrosivas o combinarse con ciertos materiales, ya que ciertas sales son mucho más solubles en esta agua que en agua pura.

El ión sulfato es uno de los iones que contribuyen a la salinidad del agua, y se

encuentra en mayor o menor cantidad dependiendo de los terrenos que hayan drenado. Las aguas con un contenido alto en este ión tienen efecto laxante.

En el agua, los nitratos pueden proceder de la disolución de las rocas que los contengan o por la oxidación de la materia orgánica por parte de las bacterias, mientras que los nitritos pueden proceder de la reducción de los nitratos o por la oxidación del amoníaco.

Los nitratos pueden proceder de la disolución de las rocas.

Este último caso implica una contaminación reciente del agua que, unido a que tiene acción hipotensiva y a que en la sangre oxida el hierro de la hemoglobina e impide que transporte el oxígeno (metahemoglobinemia), hace que su presencia en agua impida su potabilidad.